Bol con salmón, huevo, judías verdes y maíz

Dieta flexible: qué es y cómo empezar a contar macros

Dieta flexible e IIFYM explicadas: qué es, la regla 80/20, cómo contar macros paso a paso, un día de ejemplo y para quién no es buena idea. Sin prohibir.

La dieta flexible es una forma de comer en la que no hay alimentos prohibidos: te marcas unas calorías y unos macronutrientes (proteína, hidratos y grasas) según tu objetivo y los cubres con los alimentos que prefieras, con una base mayoritaria de comida de calidad. Se la conoce también como IIFYM (“If It Fits Your Macros”, “si encaja en tus macros”). Bien hecha, permite perder grasa o ganar músculo comiendo de todo y sin vivir a dieta.

Es la forma en la que yo trabajo la nutrición, así que aquí tienes cómo funciona, qué no es y cómo empezar.

Qué es la dieta flexible (y qué no es)

La idea de fondo es sencilla: lo que determina si pierdes, mantienes o ganas peso es el balance de energía a lo largo del tiempo. Y lo que determina en gran parte si ese peso es músculo o grasa es cuánta proteína comes y cómo entrenas.

A partir de ahí, la dieta flexible propone:

  • Unas calorías objetivo según tu meta.
  • Un objetivo de proteína (el que más importa).
  • Un reparto razonable de grasas e hidratos.
  • Libertad para elegir los alimentos, siempre que la base sea comida nutritiva.

Lo que no es:

  • No es comer bollería todo el día porque “encaja en los macros”. Esa versión de IIFYM existe en redes, pero es una caricatura. Te dejaría sin fibra, sin micronutrientes y con hambre.
  • No es una dieta sin estructura. Hay números y hay un plan; lo que cambia es que tú decides cómo cumplirlo.
  • No es una dieta milagro. Funciona por lo mismo que funcionan todas: controla la energía y la proteína. La diferencia es que es mucho más fácil de mantener.

Por qué funciona mejor que las dietas restrictivas

Las dietas con listas de alimentos prohibidos tienen un problema: casi nadie las aguanta. Y cuando las dejas, vuelves a comer como antes y recuperas lo perdido.

Con un enfoque flexible:

  • Puedes comer en familia, salir a cenar o tomarte algo sin sentir que lo has “estropeado todo”.
  • Aprendes a comer: entiendes qué aporta cada alimento y cómo encajarlo. Eso te sirve para toda la vida.
  • Se reduce el ciclo restricción-atracón que muchas personas viven con las dietas rígidas.
  • La adherencia es mayor, y la adherencia es lo que da resultados a largo plazo.

La regla 80/20

Es la forma más práctica de entender la dieta flexible:

  • Alrededor del 80 % de tus calorías salen de alimentos poco procesados y nutritivos: carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres, verduras, frutas, cereales, patata, aceite de oliva, frutos secos…
  • Alrededor del 20 % queda libre para lo que te apetezca: un trozo de chocolate, una cerveza, un helado, unas patatas fritas.

Tómalo como una guía orientativa. Con dietas de pocas calorías, ese margen “libre” se hace más pequeño, simplemente porque necesitas aprovechar cada caloría para llegar a la proteína y a la fibra y no pasar hambre.

Cómo empezar a contar macros paso a paso

1. Estima tus calorías de mantenimiento

Puedes usar una calculadora online como punto de partida, pero tómalo como lo que es: una estimación. La forma más fiable es registrar lo que comes durante 2 semanas sin cambiar nada y ver qué pasa con tu peso medio. Si se mantiene, esas son tus calorías de mantenimiento reales.

2. Ajusta según tu objetivo

  • Perder grasa: un déficit calórico moderado, en torno a un 10-20 % por debajo de mantenimiento.
  • Ganar músculo: un superávit pequeño, alrededor de un 5-10 % por encima.
  • Recomposición: cerca de mantenimiento, con proteína alta y buen entrenamiento.

3. Fija la proteína

Entre 1,6 y 2,2 g por kilo de peso al día, algo más si estás en déficit. Tienes todos los detalles en cuánta proteína necesito para ganar músculo.

4. Fija un mínimo de grasas

Las grasas son necesarias para la salud hormonal y la absorción de algunas vitaminas. Como orientación general, no bajar de unos 0,6-0,8 g por kilo de peso suele ser un buen suelo, y en la práctica muchas personas están cómodas con un 25-35 % de las calorías.

5. El resto, hidratos

Las calorías que te quedan van a hidratos de carbono. Son tu principal fuente de energía para entrenar, así que no tengas miedo de ellos.

Estas son las equivalencias:

MacronutrienteCalorías por gramo
Proteína4 kcal
Hidratos de carbono4 kcal
Grasas9 kcal
Alcohol7 kcal

6. Registra y pesa (al principio)

Usa una app de registro de alimentos y una báscula de cocina durante las primeras semanas. Solo hace falta al principio, para calibrar el ojo. Con el tiempo sabrás cuánto es una ración de arroz o cuánta proteína lleva tu cena sin pesar nada.

Dos consejos que ahorran muchos errores:

  • Pesa en crudo siempre que puedas y registra el alimento en crudo. El arroz o la pasta cambian muchísimo de peso al cocinarse.
  • No te olvides del aceite. Una cucharada sopera son unos 10 g y unas 90 kcal. Es lo que más se “escapa” al registrar.

7. Margen de error y ajustes

No necesitas clavar los números cada día. Si te quedas a ±5-10 % de tus objetivos la mayoría de días y la proteína está cubierta, vas bien. Lo que cuenta es la media semanal y cómo evoluciona tu peso, tus medidas y tu rendimiento. Si tras 2-3 semanas no avanzas, se ajusta.

Ejemplo de un día de dieta flexible con macros

Para una mujer de unos 65 kg que entrena fuerza y está en un déficit moderado, con objetivo aproximado de 1.800 kcal, 130 g de proteína, 195 g de hidratos y 55 g de grasa. Los valores son orientativos y pueden variar según la marca.

ComidaAlimentosProteínaHidratosGrasa
Desayuno60 g de copos de avena, 250 ml de leche semidesnatada, 30 g de proteína whey, 1 plátano40 g76 g10 g
Comida150 g de pechuga de pollo (crudo), 70 g de arroz (crudo), 200 g de verduras salteadas, 10 ml de aceite de oliva42 g65 g14 g
Merienda150 g de skyr natural, 20 g de chocolate negro 85 %, 1 bola pequeña de helado (~60 g)19 g24 g16 g
CenaTortilla de 2 huevos + 100 g de claras, 60 g de pan integral, ensalada de tomate con 5 ml de aceite30 g32 g17 g
Total131 g197 g57 g

Eso da unas 1.830 kcal. Fíjate en que hay chocolate y helado, y el día sigue cuadrando: la proteína está cubierta, hay verdura, fruta y cereales integrales, y queda sitio para algo que te apetece.

Ese mismo día, si por la noche te apetece una cerveza, podrías quitar el helado y el chocolate, o reducir algo el pan y el aceite de la cena. Tú decides el intercambio.

Errores típicos al hacer dieta flexible

  • Ir a por los caprichos primero y luego no llegar a la proteína. Planifica la proteína al principio del día y encaja lo demás después.
  • Olvidarse de la fibra. Si tu día no tiene verdura, fruta, legumbre o integrales, algo falla aunque los macros cuadren.
  • Obsesionarse con los gramos. Si te angustia pasarte 5 g de grasa, el enfoque no te está ayudando.
  • No registrar picoteos, salsas y bebidas. Ese “solo un poco” suele ser la diferencia entre avanzar o estancarse.
  • Cambiar los números cada tres días. Dale al plan al menos dos o tres semanas antes de decidir que no funciona.

Para quién no es buena idea contar macros

Contar macros es una herramienta, y para algunas personas no es la adecuada:

  • Si tienes o has tenido un trastorno de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia, trastorno por atracón…) o una relación muy conflictiva con la comida, registrar y pesar puede ser contraproducente. En ese caso, lo primero es trabajar con un profesional sanitario especializado (psicología y dietética-nutrición) antes de plantearte cualquier objetivo estético.
  • Si contar te genera ansiedad, culpa o pensamientos obsesivos, hay alternativas: el método de la mano (raciones medidas con la palma, el puño y el pulgar), estructurar platos o trabajar por hábitos.
  • Si tienes una patología (diabetes, enfermedad renal, digestiva…), la pauta debe estar coordinada con tu médico.

Bien entendida, la dieta flexible consiste en tener un marco y moverte con libertad dentro de él.

Cómo encaja la dieta flexible en la vida real

Su mayor ventaja aparece fuera de casa. Una cena con amigos, un viaje o un cumpleaños no te obligan a “saltarte la dieta”, solo a planificar un poco. Tienes ideas concretas en el artículo sobre comer fuera de casa sin salirte del plan.

Y si lo que quieres es que alguien calcule tus números, los ajuste semana a semana según cómo respondes y te enseñe a hacerlo por tu cuenta, eso es lo que hacemos en la asesoría de nutrición.

Preguntas frecuentes

¿Se puede comer de todo y perder grasa?

Sí, siempre que estés en déficit calórico y cubras la proteína. Hace falta que la mayor parte de lo que comas sea nutritivo y que los caprichos encajen en tus números sin desplazar a lo demás.

¿Es lo mismo dieta flexible que IIFYM?

En la práctica sí. IIFYM es el nombre en inglés del mismo concepto: si encaja en tus macros, puedes comerlo. La versión sensata añade la regla 80/20 y un mínimo de fibra.

¿Tengo que contar macros toda la vida?

No. Lo ideal es contar durante una temporada para aprender raciones y luego pasar a un control más intuitivo, volviendo a registrar solo si te estancas o cambias de objetivo.

¿Qué app uso para contar macros?

Cualquiera con una buena base de datos de alimentos y lector de código de barras te sirve. Más que la app, importa registrar con honestidad y pesar en crudo al principio.

Laura Vidal

Escrito por Laura Vidal

Graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Técnico Superior en Dietética y antropometrista ISAK. Ayudo a personas a ganar músculo, perder grasa y preparar su primera competición de culturismo natural con planes 1 a 1.

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